Pues me he tenido que saltar rehabilitación, pero por fin he entregado el último trabajo del que no sé si será mi último semestre en la UOC (depende de si hay que llegar a las manos por las convalidaciones o se soluciona con meras amenazas, mayormente).
Mi madre me pregunta si voy a celebrarlo y me doy cuenta de lo antifestiva que estoy. Mi idea de fiesta ahora mismo es convocar a mis ex-compis de cole a un upload masivo de fotos de cuando éramos pequeños por el Facebook.
Madre mía. Quién me ha visto y quién me ve. Hoy el Chico Escritor ha mandado un mail de esos estilo corderil que me hacen reír hasta que se me confunden el cardias y el píloro y dice cosas de mí que casi me convierten en un mito. Qué grande era Hache.
Minyacairiel es chiquitita pero matona. Y ahora, con el pelo corto, más. Porque ya se sabe que cuando la nuca respira la vida tiene otro color, aunque llueva, aunque sea invierno y haga frío. Aunque sea Navidaz.
La Navidaz tampoco es tan terrible cuando uno se siente peluche.