Digo yo, lógica endémica: si pensar en ir a la mutua me da tal ansiedad que son las tres y no hay quien me acueste, entonces es que obviamente sigo teniendo ansiedad y no debería darme miedo ir a la mutua. Digo yo: si dos psicólogos quieren verme mañana en el aeropuerto a las 15.30, o quieren secuestrarme (y lo dudo, porque ya saben que mi padre es pobre), o es que realmente estoy deprimida. Así que debería conseguir dormirme. Pero sospecho que hoy no va a tocar.
En Queer as Folk, dicen: "Un hombre sabe cuándo pedir y aceptar ayuda". El Becario, dice: "Apaga el televisor y baja el periódico. Mira a tu alrededor, Minyacairiel. Date cuenta que la vida real es infinitamente más interesante que la programación de tu canal local. Si sientes que la vida que llevas no es interesante, no te escapes a otro mundo. Crea tu propia diversión. Nadie te dirá que hacer. Debes escribir tu propio guión. Diviértete al hacerlo". Yo, sigo en mis trece de terminar volviéndome loca de remate y meto en el pen-drive Por lo menos tres para irme haciendo a la idea de llevarlo al registro mientras espero la respuesta de mi tío a mi mail maníaco de preséntameacolomodeunavez.
Así que, por una vez, que no se diga que no sigo los consejos de los demás. En la medida en que puedo, claro. Dormir no cuenta, jo.
PD: Miss Calamar y yo vamos a vernos, el lunes, y es ineludible, así que si se va a acabar el mundo que espere unos días.